La tensión también perjudica a nuestro vehículo

La tensión también perjudica a nuestro vehículo

Ya ha finalizado el verano, las vacaciones… Y todo el mundo reanuda su rutina. De esta forma, empiezan los embotellamientas, el estrés y la tensión.

Sin darnos cuenta, esta ansiedad la transmitimos en nuestra forma de conducir y, por la tanto, en la manera de comportarnos con nuestro vehículo.

En el artículo de esta semana vamos a ver distintas formas de conducir con tensión que pueden dañar a nuestro vehículo:

  • Velocidad: la tensión provoca que aumentes la velocidad del coche. Esto lo que ocasiona es que tengamos que frenar y acelerar de forma más brusca, lo cual influye negativamente en los neumáticos y los frenos.
  • Distancia: se disminuye la disancia necesaria con respecto al otro coche, por lo que tenemos que dar más frenazos.
  • Atención: al estar estresados, prestamos menos atención a lo que nos rodea, por lo que tenemos más riesgo de tener un siniestro.
  • Agresividad: al estar más tensos, nuestra forma de conducir también es más agresiva. Por lo que, por ejemplo, a la hora de cambiar las marchas, lo apuramos demasiado y revolucionamos mucho el motor del coche. De esta manera, los frenos, el sistema de transmisión y el motor se estropean antes.
  • Circulación: no obedecemos las señales de tráfico, por lo que podemos tener un accidente. Además, el estrés también influye en que no señalicemos nuestras maniobras, no cedamos el paso, no nos fijemos en los espejos…
  • Gasolina: si conducimos de manera más violenta, también gastaremos más combustible.

Esperemos que este artículo te haya ayudado a pensar un poco. Si vamos menos estresado, nos ayudaremos a nosotros, a nuestro coche y, sobre todo, iremos más seguros.

 

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